sábado, 14 de febrero de 2009

Nunca me había detenido a pensar cómo iba a morir, aunque me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecido a esta situación icluso de haberlo intentado. Con la respiración contenida, contemplé fijamente los ojos oscuros del cazador al otro lado de la gran habitación. Éste me devolvió la mirada complacido. Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era la buena forma de acabar. Incluso noble. Eso debería contar algo.

No hay comentarios: