miércoles, 31 de diciembre de 2008

A los diez años la vida es un cuento predecible, los malos son feos, infelices y terminan mal; los buenos son lindos, felices y comen perdices. También es un juego donde los hijos son muñecos o peluches, uno juega a la mamá, al papá, al ama de casa, al padre de familia… que distinto cuando vemos que la vida no se ajusta a ese juego infantil… no, la vida es otra cosa, la diferencia entre malos y buenos es más sutil que una cara bonita y un final feliz, la verdadera lucha entre el bien y el mal ocurre cada día en nuestro interior.

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